9 de febrero de 2012

Un día el destino me enseñó que no hay cosas imposibles...

y ése día decidí no volver a mirar atrás, que no importa que la gente te diga que no existe esa meta que intentas alcanzar, no importa lo difícil que sea, no importa nada, deja que pase el tiempo, hasta que te des cuenta de que lo único que importa es él, y cuando lo hagas no intentes olvidarlo; porque eso sólo sirve para llorar... no te quedes quieta , lucha por él, si de verdad es lo que quieres. Haz lo que hice yo y consiguelo; y luego, cuando vuelvas a fallar, entonces si que podrás mirar atrás y recordar lo bonito que fué...

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