19 de noviembre de 2011

Y en ese momento lo ves, y lo miras, y pasas cerca y te roza con el brazo, y nadie más lo ve, pero tu carne está de gallina y estás a punto de sonreír como una verdadera gilipollas. Pero al pasar y reconocer su olor te vuelves loca del todo, y al darte la vuelta para decir algo sólo se te ocurre un “encantado de haber coincidido contigo en esta vida”. Por cierto....

Preme aquí para ver esta foto.

...te amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario